Seguimos esta última semana con el tono negativo en los mercados de granos. En lo que hace a los fundamentos propios, no aparecen novedades, lo que nos deja operando con los mismos factores bajistas. En tanto desde el frente financiero, la revaluación del dólar, y la baja de los commodities y las bolsas empujan al mercado a la baja.
Repasemos primero los elementos negativos que hicieron que cayéramos en esta tendencia negativa:
Los fondos especulativos, que son quienes buscan ganancias comprando y vendiendo o vendiendo y luego comprando, tratando de anticiparse a las tendencias de precios, habían comprado fuertemente sobre el fin del 2009, ante la demanda China y la debilidad del dólar. Esa fuerte posición comprada anunciaba de un momento a otro una toma de ganancias. Es decir, una vez que los fondos compran y la suba se produce, es de esperar que los mismos vendan para realizar esa ganancia, lo cual normalmente genera bajas. Los fondos especulativos estaban esperando una buena razón para vender, y los elementos que siguen a continuación fueron los que le dieron la estocada.
El reporte del USDA de enero elevó la estimación de producción de maíz en EE.UU. en 6 mill.tt. cuando el consenso de los analistas esperaba una baja de producción en algún momento, debido a las heladas, nevadas, y excesos de humedad en EEUU al momento de la trilla. De hecho recordemos que un 5% del área de maíz en EEUU no pudo recorrerse antes de que comenzaran las nevadas del invierno.
El dólar que se venia devaluando, revirtió esa tendencia por una combinación de virtudes propios y problemas ajenos. Entre las propias tenemos algunas noticias positivas que se conocieron a fin de año, y la suba en las tasas de interés de largo plazo. Y las debilidades ajenas están relacionadas con los problemas en la zona del Euro que se siguen produciendo.
Sudamérica superó los períodos climáticos críticos con excelentes condiciones, lo que hace pensar en una fuerte oferta de soja, con Brasil superando las 65 mill.tt. y Argentina por encima de las 51 mil..tt. Los vecinos de Bolivia, Paraguay, y Uruguay en tanto también tendrían cosechas importantes, con lo que la presión de oferta que se anticipa es importante.
En esta semana de hecho algunos de esos elementos bajistas se agravaron. En nuestro país los calores de enero con falta de lluvias habían generado preocupación por la soja. El maíz en tanto ya había superado las etapas críticas por lo que allí el impacto en rindes sería menor. Pero en el caso de la soja se pasaba por un período susceptible. Ya a fines de la semana pasada aparecieron pronósticos de lluvia y el mercado sintió la presión, pero con las importantes precipitaciones sobre la zona núcleo de esta semana, los precios recibieron presión adicional.
Por el lado financiero, el temor por la ola de defaults en Europa se está acelerando. De hecho se comienza a hablar de los PIGS (cerdos en inglés) refiriéndose a “P” de Portugal, “I” de Italia, “G” de Grecia y “S” de España. Estos países tienen tensiones por la combinación de una situación complicada previa, con gasto público y deuda elevada, combinada con la recesión. Frente a ello el dinero financiero trata de ponerse a salvo, saliendo de los mercados, lo que hace caer los precios, y de hecho complica todavía más la situación de los países en problemas.
De todas formas desde el punto de vista técnico se puede observar un esfuerzo de los mercados por generar pisos. Igualmente esos pisos todavía son muy débiles, pero al menos se desaceleró notablemente la tendencia negativa. Los fondos en tanto ya pasaron en soja de estar comprados a vendidos, y si bien en maíz siguen comprados, han achicado mucho su posición.
Incluso esta semana llamó la atención que los granos tuvieron en el mercado internacional una buena performance frente al resto de los commodities y activos financieros. La razón que se esgrimió fue que la baja se había producido antes.
Estas últimas son señales de que quizás los fundamentos que venimos manejando ya han sido incluidos en los precios. Sin embargo todavía tenemos que sortear la presión de cosecha de Sudamérica. De todas formas, si recordamos lo que pasó con la presión en EEUU, la demora en la entrada de la misma por lluvias, sumada a la demanda impresionante por soja de China llevaron a que el mercado en vez de bajar, en plena entrada de cosecha de maíz y soja, se terminó generando una suba de precios.
Esta semana que viene sale el reporte del USDA, y tenemos a la vuelta de la esquina el OUTLOOK FORUM del USDA en el que se harán los primeros números para la campaña 2010/11. Normalmente este evento no despierta tanto interés ya que las cifras que se difunden no son oficiales, aún cuando entre los participantes del foro están los economistas del USDA. De todas formas es una buena aproximación a lo que se puede esperar, y nos dará un tirón de orejas para que comencemos a mirar más largo.
El dinamismo de la oferta, los bajos niveles de stocks / consumo de los que se parte en el caso de maíz para EEUU y el mundo, y en el caso de soja para EEUU, ya que en el mundo hay stocks disponibles, hacen pensar que por el lado de la demanda tendremos elementos alcistas. Y por el lado de la oferta se espera una caída en la siembra de trigo que cuenta con stocks excesivos, y una fuerte suba en la de maíz, acompañada de una pequeña alza de siembra de soja en EEUU.
Pasando al plano local, veníamos observando que la caída internacional no había generado en Argentina una variación tan grande de los precios. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, y el tono negativo en el exterior se afirma, los precios locales siguen descendiendo, aunque a un ritmo menor que los del mercado internacional. Esto nos hace pensar en que mientras en el exterior no tengamos una meseta, será muy difícil que la misma se produzca en Argentina.
Las razones de que los precios locales no copien tan de cerca lo que pasa en EEUU está en que el descuento o premio con le que los granos Argentinos cotizan sobre Chicago van absorbiendo los exabruptos de precios de EEUU. Esto se debe a que el interés comprador en Argentina es meramente comercial, sin especuladores. Si el precio sube mucho en EEUU por las compras de los fondos tradicionales, localmente el descuento se hace mayor, y los precios se van quedando atrás. Ahora bien, cuando Chicago cae por acción de estos fondos ocurre la inversa: parte de la baja es tomada por los diferenciales de exportación. También tenemos que tener presente que ese diferencial de exportación también incorpora las particularidades de la oferta y demanda de cada país. Influyen en est o muchos factores, como los fletes, calidades, disponibilidad de mercadería, regulaciones internas, etc.
En el caso de la soja este es el único “filtro” para los precios. En el caso del maíz y el trigo el filtro adicional es el sistema de ROE VERDE, el que en la práctica es un permiso de exportación, que se mantiene abierto mientras exista saldo exportable remanente.
El saldo exportable remanente es un cálculo que se realiza tomando la producción y los stocks iniciales, y restando el consumo interno, las autorizaciones de exportación ya concedidas, y el stock final. Como no tenemos datos fidedignos de stock inicial y el stock final en realidad es un objetivo, supongamos que provenga de allí 1 mill.tt. de “producción” adicional.
En ese caso, el saldo exportable de trigo está agotado. El de maíz en cambio tiene unas 6 / 7 mill.tt. adicionales disponibles. Sin embargo esta semana se retomó el activo ritmo de autorizaciones de ROE VERDE de maíz. Recordemos que entre octubre y noviembre se autorizaron unas 4 mill.tt. Si esto se repite, para cunado se generalice la trilla los ROE VERDE de maíz podrían estar finiquitados, y el mercado encontrarse en la misma encerrona que el de trigo.
Lo que termina pasando cuando el saldo exportable llega a cero, y aún cuando ya se exportó el grano autorizado a exportarse, es que la distribución temporal de las compras del consumo interno no coinciden con la intención de ventas de los productores.
Eso pasa porque los productores vienen de un año muy malo, donde no pudieron producir trigo por cuestiones climáticas, y la cosecha de maíz y soja del año pasado fue pésima. Por ello se recurrió al financiamiento para la implantación de este ciclo, y se necesita vender para honrar las deudas por un lado, y para reconstituir las reservas por el otro.
En tanto, si bien el consumo interno necesita unas 6,5 mill.tt. de trigo y unas 8 mill.tt. de maíz , no las necesita todas al mismo tiempo, sino espaciadas de acuerdo al ritmo que pueden desarrollar de molienda o consumo del mismo. Los molinos, los feed lots, las explotaciones lecheras, etc. consumen cierta cantidad diaria de grano. Además no cuentan con capacidad financiera ni logística para recibir mercadería por adelantado.
Esto marco un desfasaje temporal en la oferta y la demanda, que normalmente era cubierto por las compras de la exportación. Pero como la misma se apura para asegurarse las autorizaciones de ROE VERDE, lo que termina pasando es que el desajuste lleva a un exceso de oferta que presiona los precios a la baja, e incluso hace que no se realicen negocios.
Frente a esto el gobierno intenta revertir la situación con mayor intervención. Hace que el Banco Nación financie con créditos “blandos” a los consumos, que generalmente usaran el dinero para otra cosa, ya que el problema no es sólo que les falte dinero para comprar, sino que no tendrían donde poner los granos comprados, establece listados de productores a los que irá autorizando o no sin parámetros claros, y presiona a los exportadores y a los consumos para que compren.
Como se ve hemos llegado a una encerrona de la que resulta difícil salir. Diría que es casi imposible desactivar esta bomba para la campaña en curso, por lo que lo único que queda es tratar de minimizar los daños.
Pero si estamos en el momento justo de trabajar para que esto no vuelva a ocurrir el año próximo. La salida es dejar de lado el sistema de ROE VERDE, y tratar de reemplazarlo por otro que cumpla los objetivos por los que se creó pero que no desvirtúe, ni afecte la comercialización agraria.